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Calidad del grano

Humedad y micotoxinas: el problema que no se ve

Piensos Cartuja

De todos los problemas del almacenamiento, este es el más serio y el más difícil de detectar, porque cuando se ve el moho el problema ya lleva tiempo ahí, y porque las micotoxinas pueden seguir presentes aunque el hongo que las produjo haya desaparecido.

Qué son

Son sustancias tóxicas que producen ciertos hongos al desarrollarse sobre el grano o el pienso. No las produce el hongo siempre: hacen falta unas condiciones concretas de humedad y temperatura. Por eso puede haber moho sin toxinas, y toxinas sin moho visible.

Los efectos sobre los animales varían según la toxina y la especie, pero suelen ir por el mismo camino: bajan el consumo, empeoran los rendimientos y afectan a la reproducción y a las defensas. Y casi nunca se manifiestan de golpe: aparecen como un «algo va peor» difícil de atribuir.

De dónde vienen

Hay dos momentos posibles. Unas se generan en el campo, antes o durante la cosecha, cuando el cultivo pasa por condiciones adversas. Otras se generan en el almacenamiento, cuando el grano guarda más humedad de la que debería o se moja después.

Sobre las primeras, el ganadero no puede hacer nada: dependen del control de entrada del fabricante. Sobre las segundas, puede hacerlo casi todo.

Cómo prevenirlas en la explotación

  • Secar bien y mantener seco. El grano con humedad de más es el punto de partida de casi todos los casos.
  • Vigilar la condensación en silos y naves. Es la vía de entrada de humedad más frecuente y la que menos se mira.
  • Limpiar entre partidas. Los restos viejos en el fondo de un silo contaminan lo nuevo que entra encima.
  • Rotar el producto. Cuanto menos tiempo pasa almacenado, menos oportunidades hay.
  • No recuperar producto dudoso. Mezclar un lote sospechoso con uno bueno no diluye el problema de forma segura: lo reparte.

Señales de alarma en la explotación

Ninguna es concluyente por sí sola, pero varias juntas merecen una llamada:

  • Los animales comen menos sin causa aparente.
  • Bajan los rendimientos sin cambios en el manejo.
  • Aparecen problemas reproductivos difíciles de explicar.
  • El producto huele distinto o se apelmaza.
  • Los animales rechazan un lote concreto.

Si sospechas

Retira el lote y consúltalo — con nosotros y con tu veterinario. Es de las pocas situaciones en las que esperar a ver qué pasa sale caro de verdad. Y guarda una muestra del lote: si hace falta analizar, sin muestra no hay nada que analizar.

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